Importancia de la educación científica en la competitividad de un país
El desarrollo del pensamiento científico sin lugar a duda le ha permitido a la humanidad dar grandes saltos y lograr avances que le han dado la posibilidad de conocer desde lo más intrínseco (átomos y moléculas), hasta galaxias distantes a miles de años luz de nuestro planeta. El ser humano es por naturaleza curioso, presenta una sed de conocimiento y de entender su entorno para poder ir más allá.
Por tanto, el sistema educativo debe ser capaz de potenciar
el interés y desarrollo de un pensamiento científico y crítico dentro de la
sociedad que le permita buscar el principio emancipador y evolutivo implícito
en el acto de aprendizaje. De esta manera se logra que el estudiante se
involucre activamente en un proceso que le permite desarrollar habilidades y
destrezas, realizar proyectos de calidad para su educación superior y lograr un
aprendizaje significativo que le permita tomar decisiones asertivas dentro de la
sociedad.
El desarrollo de la educación científica se ha convertido
en pieza fundamental de los sistemas educativos de todo el mundo ya que se vislumbra como un
potenciador para formar ciudadanos más comprometidos, que puedan ser participes
y responsables en las decisiones que orientan la ciencia y tecnología con un
desarrollo sostenible.
Dentro de los fines de la educación científica se debe
tomar en cuenta el equilibrio de las diferentes dimensiones humanas y los
ámbitos en los que se desea educar a las personas, identificando necesidades y finalidades
sustantivas a fin de potenciar e innovar en el desarrollo del país. “La ciencia
y la tecnología (CyT) son factores cruciales de desarrollo social, tanto para
las sociedades industrializadas, cuyo progreso y avance se basan, precisamente,
en la utilización de aplicaciones científicas y tecnológicas, como para las
sociedades en vías de desarrollo”. (Vásquez y Manassero, 2009, p.33).
De esta manera se garantiza una mayor participación de la población para hacer frente a los desafíos persistentes de la nación despertando en la sociedad sentimientos de interés, responsabilidad y participación en los asuntos sociocientíficos.
Figura 8.
La Ciencia y el desarrollo sostenible.
Fuente: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, (2018).
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